1918 c. VIDRIERA Gran Vía de Bilbao ¡Ené… que sasqueles…!
José ARRUE (Bilbao, 1885-Llodio, Álava, 1977)
¡Ené… que sasqueles…!, c. 1918
Vidrio y plomo, 190 x 181,5 cm. Fabricada por Rigalt, Granell y Cía, Barcelona
Procedencia: Donación de la Asociación Zenbat Gara y Euskaltegi Gabriel Aresti, Bilbao
Propiedad Museo Bellas Artes Bilbao
El 6 de marzo de 2024 tuvo lugar la presentación ante la prensa del Programa de Conservación y Restauración, establecido entre Iberdrola y el Museo de Bellas Artes de Bilbao, correspondiente al año 2023.
"La campaña 2023 incluye la generosa donación de la asociación Zenbat Gara y el Euskaltegi Gabiel Aresti de la primera vidriera que entra a formar parte de la colección del museo: se trata de iEné… que sasqueles…!, diseñada por el artista vasco José Arrue"
El término "sasquel" aparece en el Lexicón bilbaíno (Lexicón Etimológico. Naturalista y Popular del bilbaíno neto), publicado por Emiliano de Arriaga en 1896. En el libro aparecen una serie de términos particulares que se utilizaban en el Bilbao de la época. Según Arriaga, "sasquel" procedería del euskera, traduciéndose como "persona sucia, gorrina". José Arrue lo utilizó con similar significado, además de en el título de la vidriera, en alguna de sus historietas.
Arrue ambienta la escena en una playa vasca, posiblemente en Lekeitio, Zarautz o San Sebastián. Uno de los rasgos distintivos del estilo de su autor es la vis cómica de la composición, resultado del choque cultural entre la aldeana acompañada de la niña, a la que protege en su regazo, y el comportamiento de las bañistas. Al pie de la imagen, la expresión «¡Ené... que sasqueles...!» podría interpretarse como «¡Ay... qué desvergonzadas...!». El tema se complementa con la rica iconografía distribuida en el perímetro de la vidriera y en los plafones laterales, en los que Arrue representa peces, estrellas y caballitos, cefalópodos, tortugas y otros habitantes del mar. Destacan, además, las dos sirenas del plafón inferior, que flanquean una concha con perlas. La simbología de la vidriera se relaciona con el concepto de la Eva moderna.
Hay que señalar la influencia de la estampa japonesa tanto en los motivos como en la compartimentación de los colores y los planos de profundidad. La cuidada distribución de los animales y su encaje armónico en la estructura de plomo, que delimita los vidrios de manera exquisita, convierten esta pieza en un ejemplo sobresaliente de vitral del arte vasco. (Javier Novo González).
(Imagen y texto de Javier Novo obtenidos de la página EMSIME)
En el siguiente enlace pueden verse algunas imágenes de la restauración y presentación de la vidriera en el Museo de Bellas Artes de Bilbao
Reproducimos aquí los artículos aparecidos en Deia y en Kultur Sharea:
(Aitziber Atxutegi, Deia, 6 marzo 2024)
![]() |
La "excepcional" vidriera de José Arrue que pasó años desapercibida en un euskaltegi de Bilbao
La asociación Zenbat Gara dona la pieza al Museo de Bellas Artes, restaurada dentro de su programa con Iberdrola
Miles de alumnos se cruzaron con ella durante años, en el primer piso de un edificio de la Gran Vía de Bilbao donde estudiaban euskera. Algunos quizá ni se fijaron en ella; otros tal vez se preguntaron si esa playa, con un faro al fondo, sería Lekeitio, Zarautz o Donostia, y los más observadores intentarían descifrar el significado de una inscripción escrita en ella: ¡Ené... que sasqueles! Una "excepcional" vidriera de José Arrue pasó años totalmente desapercibida en el euskaltegi Gabriel Aresti; hoy, gracias a la donación de la asociación Zenbat Gara, se ha convertido en la primera pieza de esta disciplina artística que forma parte de la colección propia del Museo de Bellas Artes.
Desde Zenbat Gara y el euskaltegi Gabriel Aresti, Aritz Estibez ha recordado que "el euskera, la cultura vasca y Bilbao" siempre han estado en el centro de sus iniciativas, tres ámbitos que confluyen en la vidriera que, durante años, decoró, pasando totalmente desapercibida, el primer piso del portal 24 de Gran Vía donde imparten clases desde hace 45 años. "Sabíamos que había una vidriera, en una esquina, junto a la entrada, pero no le dábamos más importancia. Pasaron años, décadas, hasta que en 2015 se realizaron unas obras de reforma en ese edificio y se descubrió su valor. Las piezas de la zona inferior estaban rotas y se pueden imaginar en qué condiciones se encontraba el resto de la pieza...", ha recordado. Por ello, se pusieron en contacto con Mikel Delika, experto en vidrieras, que comenzó en 2017 su restauración en Gasteiz. En ese proceso descubrieron que la pieza era obra de José Arrue y una marca de haber sido realizada en un taller de Barcelona. Fue entonces cuando se pusieron en contacto con el Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que han donado la espectacular composición.
En la vidriera, Arrue apela a su vis cómica, en un encuentro entre los dos mundos que compartían escena en la década de los años 20 del siglo pasado. "La aldeana se acerca a una costa en la que estaban ya de moda los baños de mar, para marcar ese choque entre ciudad y campo, cosmopolitismo y tradición; entre esa mujer independiente, que empieza a aflorar con el espíritu de libertad de los felices años 20, y esa aldeana que protege a su hija de la visión", ha explicado Javier Novo, coordinador de Conservación e Investigación. A los pies de la escena, una frase, un lema que es habitual en Arrue pero que la convierte en una pieza única en el arte del País Vasco. Ese ¡Ené... qué sasqueles...! que dirige la baserritarra a las bañistas y que se ha venido a traducir en un ¡Ay… qué desvergonzadas...!
Aunque la obra ha ingresado en el Museo este año, la restauración se llevó a cabo en 2017. Le faltaban los dos paneles laterales inferiores y, debido a su ubicación en un patio de luces, en el exterior se había depositado en ella gran cantidad de suciedad. Delika tuvo que desmontar los vidrios de la red de plomo para estabilizar toda la estructura, "en algunos casos adhiriéndolos con un adhesivo que se activa mediante luz ultravioleta y en otros restañando la propia red", ha detallado la jefa del departamento de Conservación y Restauración, María José Ruiz-Ozaita. Ya en el Bellas Artes, se dio inicio a una puesta a punto, limpiando todas las superficies con disolventes. "Es una vidriera interesantísima, de una riqueza de color y de material impresionante", ha destacado.
.jpg)


Comentarios
Publicar un comentario